sábado, 3 de abril de 2010

La lectura, entre lo tangible y lo intangible

Sabemos que la lectura es un concepto poliédrico, y por eso mismo cuando hablamos de prácticas de lectura y de escritura se "solapan" a menudo nociones, ideas y realidades de distintos ámbitos.
Debemos a Roger Chartier el más completo intento de sintetizar lo que él llama la "textualidad del libro" y la "materialidad del texto"; por ejemplo, todo lo que se refiere al libro como objeto cultural, depositario de una amplísima tradición, y, por otra parte, lo que concierne a los procesos hermenéuticos, también receptores de una gran herencia cultural. Mundos a menudo separados, distantes, como si no tuvieran que ver el uno con el otro.
La historia de los "artefactos" que han intervenido y que están interviniendo en todos estos procesos -de los cuales el ebook y otros "tools" y dispositivos no son sino el penúltimo capítulo- nos viene a corroborar que tal vez lo importante no sean la tecnología, los contenidos o los bienes más estimados de la llamada "cultura escrita" (al menos, según las valoraciones académicas del "canon" cultural, literario...), tomados cada uno por separado, sino justamente la interacción de todo ello a través de prácticas sociales que vayan en la línea de una cultura participativa y crítica, expresión de esa inteligencia social que es, según las neurociencias, lo que nos ha hecho progresar.
Igual que se dice que bibliófilos fetichistas anclados en el libro como objeto, en su dimensión tangible, también hay lectores sumidos en un montón de estereotipos sobre las obras, los contenidos y los valores, dentro de lo intangible, que nos transmiten las lecturas.
Como dice Dennet -y ahora recalcan las neurociencias- lo primero que tenemos que hacer es "aprender a desaprender", y en el campo de la lectura y la escritura son demasidas las preconcepciones que nos impiden aprender. Para ello debemos tender hacia un estudio cada vez más transdisciplinar, abrirnos a los nuevos lenguajes y formatos, a la irremediable transmedialidad en que ya se mueven tantos relatos, a los nuevos discursos y narrativas.
Es por eso que la Red de Universidades Lectoras está tratando de que desde muy diferentes disciplinas se aborden estas cuestiones, de forma que pedagogos, filólogos, historiadores, juristas, arquitectos, documentalistas, físicos, etc. contribuyan cada uno a una nueva visión. En las nuevas corrientes se habla de nociones talres libro y exocerebro, de Internet como prótesis, de cultura letrada y cibercultura... en fin, vemos que lo importante tal vez sea ser "personas libro", pero más allá de la metáfora de "Farhenheit 451" de Bradbury; es decir, se trata no solamente de repetir o memorizar un libro ni de "adorar sus pastas" sino de apropiarnos de la lectura en todas sus (poli)valencias y con todas las herramientas que están hoy a nuestro alcance. A ello os invitamos. Eloy Martos

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