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Leer los libros IV: El Río Limia

    Por último, la leyenda del río Limia (río del Olvido, equiparado al río Leteo clásico) , que discurre entre Galicia y Portugal, es referenciada así por M.V. García Quintela: 
Según Tito Livio (Per. 55), los legionarios romanos se negaron a atravesar el río hasta que su jefe, tomando el emblema que portaba el signífero, lo vadeó el primero, siguiéndole a continuación sus soldados. De acuerdo con Silio Itálico la razón de esta reticencia de los romanos era que la travesía del río provocaba la pérdida de memoria, igual que su homónimo infernal (1 235-6 y XVI 476-77).

      Este hecho, ocurrido a los romanos con la la expedición de D. Junio Bruto (1 37 a. de C.), lo que demuestra es la instalación en el occidente de la península ibérica de leyendas griegas, como ocurre también con el Toro de Coria (Cáceres), incluyendo el mismo mitema de las aves como representación funeraria que veíamos anteriormente en la leyenda griega de las aves del Estínfalo y que el profesor M.V. García Quintela glosa de este modo: 
Las cabezas en forma de ave de los guerreros tienen sentido aquí. En efecto, cabe relacionarlas con las transformaciones mágicas de determinados personajes míticos célticos y con las informaciones sobre hombres transformados en aves en el Más Allá. Por último es probable que algunos de los peces representados sean salmones, animales depositarios de ciencia sagrada y forma preferida para la metamorfosis de dioses y hombres.
Termina F. Marco recordando la existencia de varios hidrónimos Deva en Asturias y Galicia, que llevan el nombre de una diosa céltica asociada a ríos, fuentes y corrientes acuáticas en general, y el del río Navia en relación con la diosa Nabia. Probablemente serían estas diosas las que presidirían el paso de los guerreros elegidos al Más Allá. 
   De hecho, esta leyenda es objeto de conmemoración en Xinzo de Limia (Ourense) con la popular “Festa do Esquecemento”, fiesta de recreación histórica ambientada en el propio río. Vemos, pues, que la cultura da identidad a los ríos, y que la flora, la fauna y la propia memoria cultural construyen imaginarios que se transmiten a veces de un lugar a otro y de una época a otra.


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Leer los ríos III: El Lago Esfintalo

    En la Grecia clásica, un autor, el geógrafo Pausanias (s.II), considerado como el creador de la primera "guía turística" a propósito de los diversos libros que componen su Descripción de Grecia, se va parando en comentar fuentes, ríos, monumentos, etc de cada una de las regiones que visita. En el libro VIII sobre Arcadia, Pausanias hace esta reveladora descripción: 
En Estinfalo en invierno la fuente forma un lago pequeño y de él sale el río Estinfalo. Pero en verano ya no hay lago, sino que el río viene directamente de la fuente. Este río baja a una grieta de la tierra y aparece de nuevo en la Argólide… Una leyenda dice que en el agua del Estinfalo se criaban en   otro tiempo pájaros antropófagos: y se dice que Heracles asaeteó a estos pájaros. Pero Pisandró de Camiro dice que Heracles no dio muerte a los pájaros, sino que los expulsó con ruido de crótalos… En Estinfalo hay también un santuario antiguo de Ártemis Estinfaiia. La imagen está hecha de madera en su mayor parte dorada. En el techo del templo están representadas las aves estinfálidas…

   En efecto, Estinfalo fue el nombre de una ciudad, un río, un lago, y una montaña al noreste de Arcadia, que aún existe bajo el nombre de Stimfalía. Lo interesante es que Pausanias aporta datos geofísicos y, a la vez, una leyenda local que no es ni más ni menos que la 6ª prueba de los Trabajos de Hércules,  las aves del lago Estinfalo.

   Lejos de ser una pura fantasía, la leyenda habla de la conexión de los pájaros con la laguna, de su voracidad y del ingenio humano (métis en griego) para asaetear o bien ahuyentar a estas bandadas de pájaros (mediante crótalos o campanillas, artefactos usados también en la magia apotropaica, como las carracas). El que hubiera un santuario a Artemis, la "potnia theron" o señora de lo salvaje, es una muestra también de la naturolatría, pues el propio Pausanias hace una descripción, un poco más abajo, de una inundación en ese mismo paraje, atribuida al descuido o "impiedad", esto es, a falta de diligencia humana que está en el origen de todos los desastres naturales: 
Se dice que en mi tiempo sucedió el siguiente hecho maravilloso. En Estinfalo celebraban la fiesta de Ártemis Estinfalia y las demás sin devoción, y pasaban por alto la mayor parte de los ritos establecidos para ella. Entonces se amontonó madera en la boca de la sima donde baja el río e impidió que el agua se sumergiera, y dicen que su llanura se convirtió en una laguna de unos cuatrocientos estadios... 
    Estas aves del Estínfalo,  peligrosas y depredadoras, guardan conexión con las mujeres con piernas de pájaro, que es como se representan en Homero las sirenas. Lo cual evidencia que bajo estos mitos hay una cuidadosa observación de la geología y la ornitología, es decir, que hay una posible lectura geomitológica y zoomitológica


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Leer los ríos II: El Nilo

Junto a este poema personal de Ungaretti (pincha AQUÍ), de una sensibilidad moderna, tenemos poemas, relatos y textos que nos hablan de experiencias ancestrales que siguen teniendo continuidad como parte de una memoria cultural.


    Sinhué el Egipcio, desde su exilio, evoca su Nilo natal con estas palabras, que recrean lo que la historia egipcia dice del personaje:


…me impacientaba por sentir otra vez el olor a pescado frito de las calles de Tebas a la caída de la tarde, cuando las mujeres encienden los fuegos delante de sus cabañas de tierra amasada; aspiraba el sabor del vino egipcio en mi lengua y del agua del Nilo con su aroma de barro fértil. Quería oír susurrar los papiros bajo el viento primaveral, ver de nuevo el loto florecer en el borde del río, admirar las columnas policromadas con sus imágenes eternas y los jeroglíficos de los templos mientras el humo del incienso subía por entre los pilares. Tal era la locura de mi corazón


El novelista finlandés Mika Waltari, el autor de esta novela sobre el famoso personaje egipcio, nos describe el río de una forma sinestésica; evoca sensaciones, aromas, sabores y visiones -sencillas y esplendorosas a la vez- de una Tebas que bien podría ser la actual New York, con sus carritos de perritos calientes. Y también alude al loto que florece en las orillas,  y que es a su vez la forma de las columnas por las que se eleva el incienso y las plegarias de las escrituras. El río no solo es, pues, un ecosistema sino una memoria viva, pues el personaje nos revive el escenario desde su exilio.


  Además, Sinhué, al igual que Moisés, es depositado en el Nilo en una cesta de cañas, lo cual revela  la dimensión mítica del personaje, el nacer "en medio del río" (como nuestro Lázaro de Tormes) confiere al personaje una naturaleza especial: 


…ignoro la fecha de mi nacimiento, porque llegué por el Nilo en una pequeña cesta de cañas calafateada con pez, y mi madre me encontró en los cañaverales de la ribera, en el umbral de su casa, donde me había depositado la crecida del río. Las golondrinas acababan de llegar y piaban sobre mi cabeza, pero yo permanecía silencioso y me creyó muerto. Me llevó a casa y me calentó cerca del hogar y me sopló en la boca hasta que comencé a llorar…

Leer los ríos I

Los ríos de mi vida (Ungaretti ,1916) 
Giuseppe Ungaretti. Egipto 1888 - Milán 1970. 
Premio Nobel de Literatura

Los ríos aludidos en el poema nos son presentados por Ungaretti como el hilo de la memoria que nos sirve para reconstruir la memoria personal del poeta: los ríos Isonzo, Serchio, Nilo y Sena jalonan experiencias de su vida, con potentes imágenes que nos hablan de la experiencia de la guerra y de la fragilidad humana.
De forma análoga, podemos evocar los ríos de mi vida, las fuentes de mi vida, los pozos de mi vida, las playas de mi vida, las tormentas, sequías, inundaciones…


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